
Jesús nos dejó un mandamiento claro: ama a tu prójimo como Jesús nos amó a nosotros. Es la razón por la que nuestra iglesia está comprometida con esforzarse para cubrir las necesidades de aquellos que no lo pueden hacer por sí mismos.
“Entonces yo, el Rey, les diré a los buenos: "¡Mi Padre los ha bendecido! ¡Vengan, participen del reino que mi Padre preparó desde antes de la creación del mundo! Porque cuando tuve hambre, ustedes me dieron de comer; cuando tuve sed, me dieron de beber; cuando tuve que salir de mi país, ustedes me recibieron en su casa; cuando no tuve ropa, ustedes me la dieron; cuando estuve enfermo, me visitaron; cuando estuve en la cárcel, ustedes fueron a verme." Y los buenos me preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer? ¿Cuándo tuviste sed y te dimos de beber? ¿Alguna vez tuviste que salir de tu país y te recibimos en nuestra casa, o te vimos sin ropa y te dimos qué ponerte? No recordamos que hayas estado enfermo, o en la cárcel, y que te hayamos visitado." Yo, el Rey, les diré: "Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho para mí."”
Iniciativas
- Misión Honduras
- Confinados en Puerto Rico
- Pastores alrededor del Mundo
- Teen Challenge en Nicaragua
- Banco de Alimentos en PR







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